Mi sueño es el reflejo de mi luto.
La cojera que me consume en el suelo
y lucha contra gigantes
batalla con sus fantasmas convirtiendo los dientes en garfios,
mientras la sabia que desprende mi sangre
brota olores a un dolor infantil.
Este delirio de la razón
es mi monstruo más consentido.
La necesidad enfermiza de información difumina
el kilómetro cero del descanso a las noches.
Es una eterna lucha contra mi cuello, manos, brazos, labios.
El sufrimiento es opaco, asfixia la cordura.
Dátiles cuelgan de mis ojos.
Yo, violadora de mi cuerpo.
En la niebla me tiro por la ventana para volar
en un suicidio por rendición.
La exigencia es la forma de matarme,
por eso los pulmones a la mañana son ácido.
Isabel Pamo
Poesíabelsa


